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Detecta el alimento que te provoca el malestar. 

“Se me hincha la tripa que parece que estoy embarazada”. Es algo insólito porque no como tanto como para tener esta reacción. Antes no era tan llamativo, pero últimamente es preocupante y molesto”.

Este es uno de los motivos de consulta para muchas personas, sobre todo mujeres, en las que además de este molesto síntoma suele coincidir que son ‘estreñidas de toda la vida’.

Es un tema que preocupa porque la persona está desconcertada, no sabe identificar claramente el alimento o los alimentos que le incomodan tanto. Y cada vez resulta más problemático porque las molestias digestivas aumentan, y se pone mal temple, dolor de cabeza y desgana.

Antes de dar el paso hacia la detección de una intolerancia alimentaria, puede ser suficiente con revisar y hacer modificaciones en el modo de comer y de cocinar

Antes de dar el paso hacia la detección de una intolerancia alimentaria, puede ser suficiente con revisar y hacer modificaciones en el modo de comer y de cocinar. Estas son algunas de las causas que se asocian a hinchazón abdominal:

Comer deprisa: Al no masticar lo suficiente, los alimentos ricos en carbohidratos (el pan, los cereales, las legumbres, el arroz, la pasta…) que requieren mezclarse con la saliva para predigerirse (por acción de la ptialina, la enzima de la saliva) llegan casi intactos al intestino. Sucede entonces una mala digestión, incompleta, que da lugar a fermentaciones e indeseables gases.

Demasiadas frituras: Digerir las grasas requiere más labor digestiva, es más costoso e influye en que se tenga sensación de plenitud o de hinchazón tras cada comida.

Afición a las bebidas con gas: Las burbujas hinchan, y no solo de los refrescos. También el agua con gas puede no ser la bebida más conveniente para ciertas personas, y menos tomada durante las comidas.

¿Falta fibra o exceso de fibra? La fibra, como todo, conviene tomarla en su justa medida. Ingerir poca cantidad se asocia a estreñimiento, pero comer demasiado integral si no se está acostumbrado, si el digestivo está irritado, puede ser contraproducente. Las heces blandas y la hinchazón abdominal puede deberse a tomar demasiada fibra. Si uno comienza a tomar más integral, conviene hacer una buena transición, para que el digestivo se pueda adaptar a esta nueva circunstancia.

Falta de fuerza digestiva. Tomar todo refinado, elaborado con harinas no integrales (pan, galletas, macarrones, cereales, arroz…), hace que se agoten antes las enzimas digestivas. Esto se traduce en una menor fuerza digestiva que explica, en gran medida, la hinchazón abdominal, los gases (flatulencia y aerofagia) y las dispepsias.

No gustan las ensaladas. La falta de costumbre de comer crudos, bien ensaladas o fruta fresca, hace que se pierda fuerza digestiva por escasez de enzimas digestivas. Sin embargo, un exceso de crudos cuando el punto débil de la persona siempre es el digestivo, debe servir para replantearse la alimentación. Las ensaladas y las frutas son de naturaleza fría, enfriadora, refrescante. Ante una circunstancia de debilidad digestiva, estos alimentos enfrían el digestivo por lo que se pierde fuerza para digerir. En determinados casos, conviene hacer un cambio radical: dejar temporalmente de lado los crudos, y tomar las verduras y las frutas cocidas, en compota, al vapor.

Una evaluación de los hábitos alimentarios, nos ayuda en consulta a detectar si esta costumbre en el comer y en el cocinar, puede ser determinante en la propia hinchazón abdominal.

En este artículo también expliqué este tema, por lo que te puede interesar leerlo.

No obstante, si aún y todo persiste el vientre hinchado, es muy probable que tu problema sea cuestión de intolerancia alimentaria.

Dieta terapéutica
Tras detectar el alimento o los alimentos que agreden a tu digestivo y a tus intestinos, el siguiente paso es excluirlo/s de la alimentación temporalmente, durante unos meses. Pero puede no ser suficiente con eliminar ciertos alimentos.

También se debe complementar la alimentación con otros alimentos indispensables en caso de vientre hinchado, que se especifican en este artículo, como son los germinados en las ensaladas o en las sopas o en las cremas; la melaza como endulzante; el chucrut u otros lactofermentados como acompañamiento siempre a los platos de carnes o pescados. Un caldo o sopa de miso como entrante de las comidas es un buen remedio como refuerzo de enzimas digestivas.