actitud positiva 2

Y ahora, de repente, te hablo de verano y actitud positiva o de psicología positiva… ¿pero no era esto un blog sobre nutrición e intolerancias alimentarias como la histaminosis? Pues sí, lo es y lo sigue siendo, pero desde mi experiencia tanto en el plano personal como profesional, he comprobado que el ánimo, la actitud, la fuerza o flaqueza interior, el cómo nos encontramos psicológicamente, influye en cada momento de nuestra vida y, también lo hace en nuestro cuerpo y en la manera en la que se relaciona con los alimentos. Por ello, hoy quiero compartir contigo una reflexión diferente.

¿Y por qué me ha dado por ahí? El motivo lo tiene este vídeo. Él es Víctor Küppers, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, Doctor en Humanidades, formador, conferenciante… y un optimista convencido. Te invito, en primer lugar, a ver este breve vídeo en el que explica de forma muy clara, sencilla y cercana, la importancia de la actitud en la vida y de la Psicología positiva.

V= (C+H) x A, la fórmula de la felicidad.

¿Qué te ha movido a ti por dentro este vídeo?

¿Has sentido algo al escuchar sus palabras? ¿Te has reconocido? Vivimos, casi todos, demasiado deprisa. Tanto, que no saboreamos ni los alimentos, ni la compañía, ni el paisaje, ni el momento, ni la vida. Olvidamos lo verdaderamente importante y nos dejamos atrapar por lo superficial, lo accesorio y lo completamente prescindible. Nos llevamos disgustos por temas o personas que no lo merecen.

Muchas personas se despiertan enfadadas, desayunan enfadadas, trabajan enfadadas, se acuestan enfadadas y, en definitiva, viven enfadadas. ¿Es la vida la que les maltrata? Puede ser que sí, pero se nos olvida que más allá de los hechos que nos rodean, estamos nosotros mismos. Muchas veces, no podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor. En cambio, sí podemos cambiar el modo en el que nos enfrentamos a la realidad: eso es la actitud y cómo llevamos la vida.

Seguro que te vienen a la mente personas que viven en un lamento constante quejándose por todo, y otras que, aun teniendo dificultades, encaran la vida con fuerza, alegría y optimismo. Yo quiero ser una de ellas siempre, o casi siempre, ya que también es sano enfadarse, llorar, quejarse o protestar… pero tan solo para soltar las emociones y coger energía para seguir adelante y cambiar lo que se puede cambiar.

¿Qué me ha movido por dentro este vídeo?

Este vídeo, sumado a diversas experiencias vitales y en consulta, me ha llevado a reflexionar un aspecto esencial en mi vida profesional: la escucha activa. Es algo que no viene en los libros de formación para dietistas-nutricionistas ni, lamentablemente, nos educan para ello, pero es esencial en cualquier consulta de salud de especialidades distintas a la puramente de psicología…

Quienes nos dedicamos a la nutrición terapéutica y a las dietas terapéuticas, nos toca conocer casos de personas con problemas de salud importantes, que de tanta afectación física y limitaciones (bien por dolores de cabeza, persistentes y molestos problemas digestivos, decadencia en lo articular o en la pérdida de la energía vital, etc.) se vienen abajo. Y eso es natural e incluso obvio: somos cuerpo, mente y espíritu, todo se proyecta, y en efecto, en muchos casos el plano emocional está muy afectado y muy deteriorado por tantos años de fracasos de médicos en médicos, de dietista en dietista… La frustración, el desánimo, la desesperanza, y en muchos casos la desolación, hace que muchas personas entren en el bucle de los pensamientos negativos – emociones negativas – actitud negativa.

Con todos mis respetos, son sentimientos y emociones legítimas, expresadas desde lo más profundo y sentido de cada paciente. Por ello es fundamental conocer, escuchar, apreciar, no juzgar, empatizar… y en la medida de lo posible, ayudar. Porque, tal y como describe Víctor Küppers, la actitud determina la acción o la re-acción ante la vida, ante lo que a cada uno le toca vivir.

Como nutricionista, suelo trasmitir a mis pacientes la importancia que tiene dejarse ayudar por un profesional de la psicología. Y que, de la misma manera que han acudido con naturalidad a mí como nutricionista para reconducir hábitos, planificar menús o adecuar la alimentación a su patología o trastorno de salud, les animo a valorar el contacto con un terapeuta en psicología que les pueda ayudar a hacer un verdadero diagnóstico de su situación emocional, reconocer las causas o el origen que ha conducido a la situación actual, y aprender y practicar con herramientas, técnicas o disciplinas dirigidas a ese cambio de actitud hacia la vida que conlleva ver el lado positivo de cada momento vital. Todo ello contribuirá también a identificar un problema de salud, en nuestro caso, relacionado con el consumo de ciertos alimentos, como una oportunidad que brinda la vida para hacer una parada.

Es la oportunidad de ser consciente, de tomar conciencia y consciencia de lo que se come, por qué se come, cuándo se come y cómo se come. Y cómo, de la misma manera que el alimento debe hacer su proceso digestivo (masticación, deglución, digestión, absorción, metabolismo o utilización y excreción de los residuos) este mismo proceso hemos de hacer con las emociones y los pensamientos, y más aún con las emociones negativas y los pensamientos negativos (masticarlos, tragarlos, digerirlos, sacar provecho de lo bueno y desprenderse de lo malo).

Todo esto me ha sugerido el video de este autor que no conocía, pero que me parece que es capaz de trasmitir mucho optimismo, el reconocimiento de la enorme capacidad del ser humano, y el ánimo necesario para conseguir lo que uno se proponga aún en circunstancias adversas. Ante todo en esta vida, ACTITUD POSITIVA y felicidad para disfrutar por el camino.​

Y por último… te deseo un verano pleno de descanso, desconexión del trabajo y de las obligaciones, conexión con lo verdaderamente importante, empezando por uno mismo… Te deseo un verano pleno de momentos bonitos, de momentos de asombro, sonrisas, complicidad, amor, amistad, alegría, emociones positivas, energía y vitalidad porque…

«Lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante»                         Stephen Covey