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El pasado 29 de abril asistí al I Congreso SENMO en Madrid, donde se abordaron entre otros aspectos interesantes la revolución de los probióticos, su vínculo con la mejora de la salud y también su papel con la génesis de numerosas enfermedades inflamatorias, tal y como mencionamos en este artículo, desde un reconocido síndrome de intestino irritable (SII) hasta la obesidad, como trastorno de trasfondo inflamatorio.

Dicho de otro modo, el estado de la microbiota intestinal (conjunto de microorganismos localizados conjuntamente en la cavidad intestinal) es factor clave en la patogénesis de distintas enfermedades digestivas y extradigestivas.

En el Congreso se expusieron distintos escenarios entre los que está demostrada la alteración o incluso destrucción de la bacterias saprófitas, las bacterias buenas que nos protegen porque estimulan el sistema inmune, porque modulan el ecosistema intestinal (a modo de muro de contención de microorganismos patógenos) y porque nutren, promueven el crecimiento y permiten la regeneración de la mucosa intestinal, esa barrera interior que nos protege frente al paso de sustancias extrañas de los intestinos hacia la sangre.

Los factores alterantes son diversos, y debieran ser contemplados con más interés cada vez en más patologías; desde una ingesta excesiva de proteína animal, hasta el consumo crónico de diversos medicamentos de uso demasiado común.

Sabemos que un patrón de flora intestinal alterado es un primer paso, entre otros trastornos, para el desarrollo de intolerancias o alergias alimentarias. Veamos:  Disbiosis, hiperpermeabilidad intestinal, intolerancia alimentaria…

Cómo sucede el problema… explicado de manera muy sencilla para una primera aproximación y entendimiento:

PASO 1. DISBIOSIS.

Un intestino con una flora intestinal alterada (disbiosis) a favor del sobrecrecimiento de microorganismos patógenos, es una condición favorable para la debilidad y el deterioro de la mucosa intestinal. ¿Por qué se produce? Se puede resumir en que “el microbioma está influenciado sobre todo por la dieta y la medicación”.

Alimentos: El consumo de un alto contenido de proteínas de la dieta, de azúcares o de grasas, aumenta la producción de sustancias nocivas por parte de las bacterias intestinales, tal y como explico con detalle en este artículo.

Medicamentos como antibióticos, antiácidos, laxantes, hormonas, e incluso ansiolíticos o antidepresivos…, de uso más extendido de lo que debiera, provocan daños colaterales sobre las bacterias que viven en los seres humanos y conforman lo que llamamos microbiota. Así se desprende de un artículo científico interesantísimo recién publicado en la prestigiosa revista científica Science , y que la periodista especializada en Salud, Pilar Quijada adapta y publica para el ABC en un artículo titulado Los ansiolíticos alteran la flora intestinal igual que los antibióticos

PASO 2. HIPERPERMEABILIDAD INTESTINAL.

Como consecuencia de la debilidad de la capa mucosa intestinal, se aumenta el riesgo de hiperpermeabilidad. Esta condición es un factor clave para el inicio o la perpetuación de alergias e intolerancias alimentarias o no alimentarias, así como de debilidad del sistema inmune, o todo al mismo tiempo.

PASO 3. INTOLERANCIAS, HISTAMINOSIS, ALERGIAS

Pero la cuestión no es poner la tirita en la herida… Me explico. No todos los problemas de salud se resuelven tomando probióticos. La cuestión clave está, primero, en revisar los hábitos y mejorar aquellas costumbres que pueden ser las favorecedoras de la disbiosis, o mejor entendido, de muchas de las molestias digestivas que nos aquejan (gases pestilentes, hinchazón abdominal, eructos permanentes, dolor abdominal…).

Una vez mejorados los hábitos, si persisten algunos síntomas, daríamos el segundo paso, descartar que hubiera un problema de intolerancias (déficit enzimas digestivas, celiaquía…) o histaminosis alimentaria no alérgica. A partir de aquí, el tercer paso es diseñar un plan de dieta de exclusión, con el fin de descongestionar el cuerpo de histamina, con la consiguiente desinflamación. Así el propio organismo es capaz de optimizar la regeneración de la mucosa intestinal. El problema de salud, se resuelve.

Como bien dijo en su día el Dr. López Elorza, “estamos realizando continuas agresiones al tubo digestivo con moléculas de síntesis que nuestro arsenal digestivo no está preparado para reconocer, y esto en ocasiones hace alterar el equilibrio de la flora digestiva, lo cuál puede ser causa desencadenante de la histaminosis alimentaria”.