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Una fresa es una fresa… pero cuando esa fresa es recogida en su momento óptimo de maduración respetando su ciclo natural, todo cambia. Esa fresa deja de serlo para convertirse en un manjar, un regalo para todos los sentidos. Su sabor, su textura, su olor e incluso su tacto es embriagador.

Sin embargo, si esa fresa llega de no sé sabe muy bien dónde, completamente fuera de temporada y con un aspecto de “estoy lista para la foto”, la magia desaparece en el mismo instante en el que le hincamos el diente. Adiós espejismo, adiós sabor, adiós disfrute. Uno tiene que abrir muy bien los ojos para cerciorarse de que está comiendo una fresa… y no un trozo de ‘comida insulsa’. Cualquier parecido con la realidad ha quedado enterrado.

Razones para apostar por alimentos de temporada

Son muchos los motivos que nos recuerdan por qué debemos consumir los alimentos de temporada justo en el momento en el que están listos para ser cosechados o recolectados.

Forzar a la Naturaleza estrangulando los plazos sólo nos lleva a eliminar de nuestra dieta alimentos sanos y nutritivos y a terminar consumiendo productos exprés de apariencia salvable, pero con alta presencia de aditivos o de pesticidas (herbicidas, fungicidas…) con el consecuente riesgo para la salud.

Un alimento recién recolectado como estas fresas de verano que crecen naturales y salvajes en la huerta de mi pequeña, nada tienen que ver con sus homónimas encerradas en una caja tapada con un plástico y que se venden en cualquier superficie comercial cualquier día del año.

Directamente de la huerta a la mesa

Los alimentos recién recolectados tienen la imponente energía del Sol y la fuerza del sabor

El antes...

El antes…

real. El sabor no es un atributo sin más: no. El sabor es un claro indicador de que detrás de esa sensación hay un alimento “cultivado con mucho mimo”, como cuando haces un guiso a fuego lento, a la velocidad adecuada para que todos sus nutrientes, minerales y vitaminas estén en su apogeo. Consumirlo se convierte sinceramente en una fiesta para el paladar y la salud del organismo.

No es casualidad la tremenda diferencia entre los productos de fuera de temporada que se comercializan y los alimentos que podemos recoger directamente del campo en el momento adecuado. Los tomates son, para muchos, el alimento en que esto más se nota. En mi caso, también me ocurre especialmente con las manzanas en general, y las rojas pequeñas particularmente, también con los melocotones y las fresas. El sabor de las zanahorias también cambia muchísimo. Las de la huerta recién sacadas de la tierra, fresquísimas, están deliciosas.

Alimentos de temporada e histaminosis

Así mismo, es importante reseñar que existe un fuerte vínculo entre la apuesta por el consumo de alimentos de temporada y ecológicos y el cultivo de la salud.

En el momento en el que vivimos, estamos asistiendo a una verdadera revolución industrial, y más concretamente, a una vertiginosa revolución química. ¿Creéis que nuestro organismo, nuestro hígado, nuestras neuronas, nuestros intestinos… se han adaptados en solo decenas de años al contacto, procesamiento, metabolización y asimilación y/o

... y he aquí el después.

… y he aquí el después.

excreción/eliminación de los más de 10 millones de compuestos químicos nuevos, muchos de ellos añadidos a los alimentos de consumo diario? A estos químicos en contacto con los alimentarios (aditivos, compuestos orgánicos persistentes –desde pesticidas -herbicidas, fungicidas…- productos químicos industriales –tipo plásticos PCB o HCB-, o metales pesados -aluminio, metilmercurio, plomo, manganeso..-), se suman los químicos que portan los cosméticos o productos de higiene personal o de limpieza de nuestros hogares, la contaminación de las aguas que bebemos, y del aire que respiramos…

Sinceramente, yo creo que no, que nuestro organismo no está siendo capaz de hacer frente a todas estas nuevas moléculas, muchas de ellas de síntesis, y estamos experimentando los síntomas claros de intoxicación que se manifiestan con numerosas enfermedades.
Ahora más que nunca hay más casos de enfermos con trastornos mentales degenerativos, enfermedades por neurotoxicidad, más enfermedades autoinmunes, más enfermedades derivadas de la inflamación (desde obesidad hasta todos los cuadros de artritis o de inflamación intestinal que puede derivar en distintas intolerancias, entre ellas la histaminosis alimentaria no alérgica).

Y aunque la respuesta a esta reflexión es muy compleja, no se justifica porque nuestra esperanza de vida es mayor. Cierto, no lo niego. Pero muchas de las enfermedades mencionadas surgen en personas jóvenes…

¿Y si comemos lo que la Naturaleza nos da?

Por todo ello, te invito y animo a que siempre que esté en tu mano te decantes por alimentos lo más naturales y ecológicos posibles recogidos en su momento óptimo de maduración. Huye de experimentos más cercanos a la producción masiva (“producto más que alimento”), y apuesta por una verdadera pasión por la salud y la buena nutrición.

Come con más frecuencia los alimentos que nacen y crecen en tu entorno (por ejemplo, más nueces, almendras y avellanas, que otros frutos secos que no están en nuestro alcance natural).
Aprovecha siempre las bayas del bosque y del huerto (fresas, frambuesas, moras, arándanos…).
• Por supuesto lava la fruta si no es ecológica, e incluso cómela pelada. Muchos pesticidas no se van con el agua del lavado. Cierto que pierdes fitoquímicos y fibra, pero ya los repondrás de otra manera.
Cuanto más integral, mejor, más sano y natural. Insisto de nuevo, si es ecológico, de lo contrario, estarás sumando pesticidas acumulados en las partes más fibrosas. Así pues, sí al arroz integral, pero ecológico, por favor. Y así con el resto de alimentos integrales, en la medida de tus posibilidades.
Aquí puedes leer más sobre el mayor valor nutricional de los alimentos ecológicos, que escribí en un artículo para Consumer.   Aunque ha pasado tiempo desde entonces, las últimas investigaciones refrendan lo escrito.

Antes te hablaba, entre otros, de tomates, melocotones y zanahorias. Y ahora me gustaría saber cuál es para ti el alimento en el que más se nota cuándo es de temporada y cuándo no. ¿Existe alguno en especial? ¡Me encantará que lo compartas con todos nosotros!