Trigo

Los productos de “trigo sin gluten” están de moda. Tanto, que son demasiadas las personas que los consumen. Insisto: demasiadas. El consumo de estos productos de “trigo sin gluten” se ha generalizado en personas que no debieran tomarlos y que, de este modo, están dañando su salud y sumando votos para perpetuar en su organismo la histaminosis al trigo.

Me estoy refiriendo a la harina de trigo sin gluten con la que ya se elaboran panes de trigo sin gluten, almidón de trigo sin gluten en forma de aditivo, pizzas de trigo sin gluten, leche de avena o copos de avena sin gluten, cerveza sin gluten…

El riesgo de dificultar el diagnóstico 

En primer lugar, es imprescindible remarcar que los productos de trigo sin gluten son una opción para todos aquellos que, por un motivo u otro, deben retirar el gluten de su dieta. Sin embargo, la tendencia al alza de los últimos años de relacionar, sin un diagnóstico certero, ciertos alimentos con una enfermedad, ha provocado que muchos se hayan lanzado a retirar de su dieta ingredientes como el gluten o la lactosa. Las consecuencias son que los síntomas no mejoran y, además, distorsionan posibles diagnósticos.

En realidad, la histaminosis al trigo es una respuesta anómala a todas las proteínas del trigo y cereales gramíneas. Por ello, si padeces histaminosis al trigo, no te convienen alimentos que ahora están tan de moda como los mencionados al inicio. Dichos productos eliminan el gluten, pero conservan otras proteínas que no te benefician si tienes histaminosis al trigo. Por tanto, no te aconsejo su consumo.

En cuestión de intolerancias alimentarias, hay otro hecho importante que, hace veinte o veinticinco años, no ocurría, como es la cantidad de enfermos que llegan diagnosticados de intolerancia a la lactosa, pero que haciendo una dieta sin lactosa no suelen mejorar. Este año pasado se presentó un trabajo en el congreso de SAEIA donde en un amplísimo número de casos (más de seiscientos) se ve claramente que la intolerancia a la lactosa es, en la mayor parte de los casos, una consecuencia y no la causa de la enfermedad. La aparición de leches sin lactosa junto con la presión mediática de las campañas publicitarias, han creado una confusión en las personas afectadas y plantean problemas en el diagnóstico al haber hecho una dieta de exclusión anterior.

Algo diferente ocurre con la celiaquía…

La enfermedad es muy popular con lo cual muchas personas retiran con cierta frecuencia el gluten y para ello prescinden, no solo del gluten, sino de las proteínas de trigo, avena, cebada y centeno que son los cereales que llevan gluten, y claro, las proteínas de estos alimentos, y no exclusivamente el gluten, sí pueden desencadenar una histaminosis. Estamos comprobando que al aparecer con el trigo sin gluten, el problema está siendo el mismo que con la lactosa.

En palabras del Dr. López Elorza, “a lo largo de estos años ha calado la relación alimentos-enfermedad y nos encontramos con diagnósticos de intolerancia a la lactosa que, siendo correctos en la mayor parte de las veces, no son la causa de los síntomas”. De la misma manera, “en muchas ocasiones, se procede a la retirada de los alimentos que tienen gluten, no siendo tampoco el gluten el responsable exclusivo de los síntomas”, y sí otras tantas proteínas naturalmente presentes en las gramíneas.

Probar a eliminar alimentos de nuestra dieta a diestro y siniestro, no es una respuesta inteligente.

Podemos provocarnos déficits nutricionales y complicar aún más las posibilidades de detectar la verdadera causa de nuestros males. Profundizamos sobre ello en este artículo.

Por ello, mi más sincero consejo es que, antes de pasar a la acción, acudas a un profesional del campo de la salud y la nutrición que pueda valorar tu caso particular y ofrecerte el asesoramiento que precisas. Te ayudará a encontrarte mejor, con garantías y sin poner en riesgo tu salud.