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En muchos casos en los que los dolores de cabeza y migrañas no responden a una causa neurológica, el origen es simple: intolerancia a algún alimento, en concreto, se manifiesta como una histaminosis alimentaria no alérgica (conocido como síndrome H.A.N.A.).

Combatir las migrañas, las cefaleas, o las distintas manifestaciones de dolor de cabeza, en muchos casos es algo complejo que se escapa a encontrar la solución con una sola “receta”: no siempre responde solo al tratamiento farmacológico, o no solo con dieta, o no solo con técnicas de relajación y gestión del estrés.

Así pues, si tienes migrañas o conoces a alguien que las sufra, además de pensar en qué comer para evitarlas, el planteamiento más seguro y eficaz debiera ser QUÉ NO COMER PARA EVITARLAS; cómo detectar aquellos alimentos de consumo habitual y que están desencadenando las crisis.

Dolores de cabeza por histaminosis alimentaria

migrañas-histamina-intolerancias-alimentarias-1Vamos a tratar de explicar de forma breve el mecanismo por el cual un alimento (o varios, según la sensibilidad individual) pueden ser el origen único o principal de las migrañas o de otras manifestaciones de dolores de cabeza.

Cuando la persona con migrañas o cefaleas de cualquier tipo come un alimento al que es intolerante sin saberlo, tiene un proceso digestivo anómalo, incompleto, no digiere bien las proteínas de ese o esos alimentos, circunstancia que provoca una serie de reacciones a nivel celular. El resultado final es un aumento de la liberación de histamina por parte de los mastocitos de la sangre; la histamina es una molécula con funciones vitales, pero dentro de unos niveles normales. La histamina liberada en exceso, interactúa con los distintos receptores del sistema nervioso central provocando el temido y molesto dolor de cabeza, debido a su naturaleza vasodilatadora y contráctil.

No basta con evitar los ‘alimentos ricos en histamina’

Cabe aclarar que, aunque hay alimentos con un alto contenido natural en histamina, que para muchas personas afectadas entran dentro del grupo ‘alimentos migrañosos’ (vino tinto, quesos curados, boquerones, etc.), este factor no es definitorio para la migraña. Se parte de un concepto erróneo, y es que el contenido en histamina de ciertos alimentos no tiene tanto impacto en la patología, como lo tiene que un alimento no sea bien tolerado y provoque en millones de células la liberación exagerada de histamina. Esta es la principal causa que hay que detectar.

No obstante, es cierto, que comer alimentos con más histamina puede perjudicar a la hora de resolver una migraña, porque podríamos decir que todo suma: gota a gota, nuestro contenedor de histamina, que es nuestro cuerpo, se va llenando, lo que finalmente desencadena el proceso, en este caso, de dolor de cabeza.

No es suficiente con eliminar los alimentos ricos en histamina. Esto, la mayoría de las personas con migraña, cefalea… dolores fuertes de cabeza, lo tienen más que comprobado. Si dejan de tomar queso o vino, evidentemente algo mejoran, pero el problema no se resuelve…

Para detectar una intolerancia alimentaria no vale cualquier método. Si sientes interés por el tema o te sientes identificada con el síntoma, te invito a que visites la web de la Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimentarias (SAEIA), entidad de referencia que agrupa a los profesionales con más experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la histaminosis alimentaria no alérgica (HANA), y que brinda al lector información aclaratoria al respecto.

Disbiosis, congestión de hígado y dolor de cabeza

Pero además de este asunto, sabemos que una vez más el hígado es el órgano que rige la cabeza, por lo que los malestares de cabeza muchas veces se gestan en el hígado. De nuevo la congestión del hígado, un hígado perezoso o un organismo sobrecargado de homotoxinas (demasiados cafés, muchos azúcares, muchas grasas, el vinito, las cervecitas, el tabaco, medicamentos…), hace que el proceso depurativo hepático no sea óptimo. Y en muchas personas, el signo de alerta es el dolor de cabeza.

Y otro factor relevante en la perpetuación del dolor de cabeza, puede asentarse en las tripas, y más concretamente, en la flora intestinal: disbiosis o desequilibrio de la microbiota. Una concentración superior a lo normal de bacterias proteolíticas o de putrefacción, puede empeorar las molestias. Sabemos que los productos de desecho metabólico de estas bacterias, entre otros, son las aminas biógenas (cadaverina, putrescina, tiramina… ¡e histamina!). Por tanto, los niveles de histamina también pueden alterarse no solo por lo que se come, sino por el desbarajuste de flora intestinal que tenga la persona afectada. Este aspecto también se tiene en cuenta en consulta.

Como acompañante coadyuvante de la función hepática y favorecedor de la digestión de las grasas, es importante que el profesional sanitario, en nuestro caso, la figura del nutricionista, contemple tanto a nivel dietético-nutricional, como por medio de distintos complementos y plantas, consejos para ayudar en la detoxificación hepato-biliar.

Somatizar emociones; cuánto de cierto

Este plano de origen de muchas enfermedades o trastornos de salud se escapa a mi conocimiento profesional, pero está presente siempre en la valoración de la historia de salud y de hábitos de vida que hago al paciente. El hecho de ser una persona de naturaleza nerviosa, inquieta, con muchas preocupaciones, o alto nivel de estrés y traumas vitales no superados que ‘siguen generando muchos quebraderos de cabeza’… pueden ser, sin duda, actores principales en el proceso de malestar. Y es fundamental reconocer su papel protagonista, de lo contrario, el malestar persistirá, se perpetuará y empeorará.

Porque si el origen de los dolores de cabeza es esencialmente dietético, conocemos el perfil evolutivo en caso de histaminosis: una vez iniciada la dieta de exclusión, con el tiempo, el dolor pasa a molestia, la frecuencia de las crisis se espacia en el tiempo; la intensidad y la duración se hace menor, totalmente tolerable, nada incapacitante…, hasta que se vuelve anecdótica o desaparece.

Pero si detrás de un dolor de cabeza hay algo psico-emocional, con dieta de exclusión, mejorará inicialmente…, pero luego volverá a manifestarse la sintomatología. Y ahí es donde hace muy buen trabajo un terapeuta, psicólogo, coach, el aprendizaje de técnicas de relajación, de respiración, de control y gestión de las emociones, de la ansiedad y, del estrés.

El trabajo integrativo de distintos profesionales se hace esencial en el abordaje y la resolución de cualquier problema de salud. A mí, no me cabe duda alguna. Como dice el refrán africano:

“Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado”.