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La información al clientes de los ingredientes que llevan los platos es vital para comer con seguridad y sin riesgos en caso de intolerancia o alergia alimentaria.

Hace ya 4 años me hice eco en este artículo publicado en Eroski Consumer de la problemática de comer fuera de casa que tienen las personas con algún tipo de intolerancia o alergia alimentaria.

Entonces veíamos posible (aunque lejana) la regulación de los componentes de los platos, y sobre todo, la información veraz al consumidor para que pudiera tener una elección informada y segura.

Hoy ya es un hecho, al menos en papel, y al menos tiene fecha límite para su puesta en marcha: finales de 2014.

Según esta noticia publicada recientemente por la Agencia Efe, la Unión Europea busca que las personas con alergias alimentarias tengan las mismas oportunidades que las que no son alérgicas a la hora de adquirir o degustar un alimento, sin distinción de si está envasado, se vende a granel o lo ofrecen ya emplatado, y que el etiquetado no se convierta en una limitación a la libre circulación de productos.

Bruselas ha incluido entre las sustancias y familias de productos que causan intolerancias o alergias los cereales con gluten (trigo, centeno, cebada, avena, espelta y kamut), crustáceos, huevos, pescados, cacahuetes, soja, leche y frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces, anacardos y pacanas).

Esto es un paso adelante para todas las personas afectadas por algún trastorno por alimentos, ya que como se describe con detalle en el artículo mencionado “unos guisantes con jamón o un estofado de ternera pueden llevar harinas como espesantes” lo que perturba la salud de quienes tienen celiaquía o intolerancia al gluten como quienes tienen histaminosis al trigo. Esto mismo puede suceder con otros tantos componentes alimentarios usados por costumbre culinaria sin ser conscientes de las limitaciones que tiene para un alto porcentaje de la población aquejado de alguna alergia o intolerancia alimentaria.