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¡Qué bueno es comer y disfrutar de un buen plato! Las pizzas no llevan muy buena fama y son víctimas de la generalización. Se las relaciona directamente con la comida rápida y lo cierto es que no tiene por qué ser así, aunque al ser un plato horneado, es aconsejable pensar en ellas para ocasiones. Para demostrarlo, hoy comparto contigo esta fantástica pizza que una de mis pacientes con histaminosis alimentaria cocinó, degustó y disfrutó.

La receta es sencilla y muy fácil de hacer. Te recomiendo que aprendas a hacer masa de pizza, en este caso sin gluten: las masas comerciales relégalas a cuando estés apurada o apurado de tiempo. Son un compendio de aditivos que poco apetece probar.

Para hacer la salsa, en este caso, se propone un salsa de ‘falso tomate’, añadimos zanahoria y un poco de remolacha cocinada con aceite de oliva o sésamo y, el que pueda comerla, que añada cebolla. Una vez cocinado todo, se bate la mezcla y ya podemos poner esta salsa sobre la base.

Por encima, colocaremos el bonito envasado en aceite de oliva Virgen Extra, olivas y una pizca de orégano. Al horno 10 minutillos… y ¡cena lista!

Esta que te ofrecemos hoy es la idea inicial, pero ya sabes que lo mejor de cocinar es adaptar las recetas a tu gusto, por ello, dale a la imaginación y crea tu propia pizza apta para personas con histaminosis alimentaria:  la puedes hacer con setas o champiñones, con calabacín, con cebolla… y todo ello con o sin bonito. Las posibilidades son infinitas y los sabores, también. ¡A disfrutar!

INGREDIENTES

- Base de pizza sin gluten
– Zanahoria
– Remolacha
– Aceite de oliva o sésamo
– Cebolla
– Bonito envasado en aceite de oliva Virgen Extra
– Olivas
- Una pizca de orégano.

Y, por supuesto, estaré encantada de que compartas conmigo tus recetas. Si me las envías con foto, ¡ya ni te cuento! Puedes hacerlo a través del correo electrónico recetas@maitezudaire.com. ¡Gracias y un abrazo!