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¡Todo suma! Por ello me alegra esta noticia: el Gobierno de Navarra va a promover entornos y estilos saludables tanto en alimentación como en relación al ejercicio físico en centros escolares.

Es un gran paso que las instituciones se involucren en crear una conciencia y un hábito de cuidar la alimentación y el bienestar físico entre los más pequeños. ¿Y cómo lo va a hacer el Gobierno de Navarra en esta ocasión? De momento, preparando un decreto foral cuya meta sea que “la población escolar se alimente mejor, cambie sus comportamientos dietéticos cuando sea necesario y practique ejercicio físico de forma regular”.

Nada que objetar… y mucho que desear. Toca ahora esperar a que los departamentos de Salud, Cultura, Deporte y Juventud y Educación se pongan manos a la obra y diseñen un buen plan y, por supuesto, que este se lleve a la práctica y no se quede en agua de borrajas porque…

Urge implicar a los centros escolares en la salud y los hábitos alimentarios y de actividad física de sus escolares.
Urge introducir en nuestros pequeños la semilla de querer cuidarse, de dar a la alimentación la importancia que merece.
Urge establecer protocolos y mecanismos para abordar todo tipo de intolerancias alimentarias en los comedores escolares.

Muchos centros escolares van dando pasos en la mejora de la alimentación, en los menús escolares y en el ejemplo de vida saludable. Pero queda mucho por hacer.

El hecho de adoptar desde temprana edad buenos hábitos tiene un efecto directo en la salud de nuestros niños, cada vez más mermada. Ya no es tan extraordinario encontrar peques con diabetes, hipertensión y otras enfermedades. Por no hablar de la obesidad… y de las intolerancias alimentarias.

El propio Gobierno Foral, basándose en un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN), alerta sobre el aumento del sobrepeso y obesidad en niños y niñas de la Comunidad Foral. En todas las franjas de edad desde los 2 a los 15 años, la obesidad supera el 3%, alcanzando el punto máximo entre los 8-9 años, etapa en la que el 15% de los niños y el 11,5% de las niñas son obesas. Si a los datos de obesidad, les sumamos los de sobrepeso, en esa misma edad alcanzamos cotas alarmantes: el 35% de los niños superan el peso normal. Uno de cada tres niños tiene sobrepeso entre los 8 y 9 años… Da qué pensar, ¿verdad?.

Por todo ello, te animo a seguir de cerca el camino que ahora emprende el Gobierno Foral, estudiar con detalle el decreto que finalmente nos presenten y participar (¿por qué no?) en todos y cada uno de los cauces de participación ciudadana que abran para aportar conocimiento, ideas, críticas constructivas y sugerencias.

De nuevo, es la salud de nuestros niños y niñas la que está en juego.

 

Photo by Kelli Tungay on Unsplash