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Sí, sin dudarlo: el estrés afecta a la histaminosis y, además, de una manera muy notable. Tener a raya al estrés, nos permitirá también gozar de mejor salud si padecemos histaminosis alimentaria no alérgica.

Pero ¿cómo es posible que un factor como el estrés influya tanto en términos de nutrición y de histaminosis?

Es esta, precisamente, la pregunta a la que daremos respuesta en este artículo.

¿Qué produce el estrés en nuestro cuerpo?

Cuando el cuerpo vive al límite de sus posibilidades o muy por encima de ellas, existe el riesgo de que algo termine quebrándose, y no hablamos solo de aspectos físicos. Nuestra salud emocional, e incluso la estabilidad mental, pueden romperse si vivimos con una tensión excesiva durante demasiado tiempo.

Cuando estamos estresados, nuestro organismo trata de combatir la tensión con todas sus fuerzas. El cansancio se transforma en agotamiento, las cefaleas y migrañas aparecen, al igual que la ansiedad. El corazón se acelera, comienzan las dificultades intestinales y los problemas a la hora de hacer la digestión y asimilar los alimentos. El cambio en el peso, en un sentido o en otro, es muy habitual y podemos caer en la obesidad o en la pérdida excesiva de kilos.

Si a todo esto le sumamos el insomnio, la caída del cabello, la disminución del deseo sexual, el descenso del ánimo y la aparición de úlceras, problemas de piel y enfermedades cardíacas y de otra índole, el resultado es contundente:

El estrés no nos ayuda en absoluto y debería ser considerado un enemigo público a combatir.

Estrés e histaminosis. ¿De qué manera afecta el estrés a la producción de histamina?

El estrés provoca una mayor liberación de histamina endógena. Los desencadenantes emocionales de los trastornos digestivos e inmunes son bien conocidos, y lo explica de una manera concisa y nítida el Dr. Arturo O’Byrne, director del Centro de Medicina Biológica de Colombia, y uno de los mayores expertos a nivel mundial en Medicina Biorreguladora.

Aprovecho para compartir contigo su detallada explicación: Los factores emocionales como el estrés, repercuten en el sistema neurovegetativo o también llamado sistema nervioso autónomo (SNA), lo que en múltiples casos se ha relacionado con trastornos gastrointestinales”.

Te aclaro que el SNA es la parte del sistema nervioso que controla las acciones involuntarias, es decir, recibe información de las vísceras, secreciones digestivas, salivación, movimientos del músculo liso de los intestinos, etc.

Por otra parte, y según explica el especialista, “la serotonina, la adrenalina, la dopamina y el glutamato son los principales neurotransmisores del sistema nervioso central. La serotonina y la adrenalina se secretan especialmente en respuesta al estrés y a las emociones. Los cuatro neurotransmisores están presentes en el llamado cerebro entérico. El sistema nervioso entérico, localizado en el tracto gastrointestinal (más concentrado en la capa submucosa y entre las capas musculares de todo el tubo digestivo) desempeña un papel central en el síndrome del intestino irritable.

El síndrome de intestino irritable (SII)  es una entidad patológica en la que confluyen muchos síntomas (distensión abdominal, dolor, espasmos o rayadas, estreñimiento y/o diarrea…). Este es uno de los motivos principales de nuestra consulta pues, la persona afectada, una vez que tiene el diagnóstico de su malestar, suele ser dada de alta en la consulta pública de digestivo con la recomendación de control del estrés y de que elimine de su dieta lo que ‘sospeche que le sienta mal’. Como si fuera tan fácil.

El estrés, además de ciertos alimentos que la persona es incapaz de procesar digestivamente por completo, entre otros factores, inducen una alteración de la homeostasis entre el sistema nervioso central y entérico, y el sistema inmunitario intestinal. Estos estímulos pueden actuar como detonantes o potenciadores de respuestas proinflamatorias en la mucosa intestinal, como explica a continuación el Dr. O’Byrne: “Se estima según investigaciones que el 95% de la serotonina disponible en el organismo se localiza en esta zona, y la serotonina también es llamada o reconocida como la hormona de la felicidad y de la calma. El Sistema Nervioso Central puede influir en el cerebro entérico y viceversa; dando una explicación de por qué el estrés o la ansiedad, pueden influir directamente en la patología gástrica funcional”.

A su vez, en caso de patología gástrica intestinal de larga evolución, esta se ve asociada o puede ser parte (o todo) del origen de un estado depresivo crónico o la tendencia permanente a bajo estado de ánimo.

“Durante el estrés, el cerebro induce por medio del eje cerebro-intestino, la degranulación de los mastocitos en el tracto intestinal”. Los mastocitos son células especializadas de la sangre, que actúan en la medicación de procesos inflamatorios y de alergias. Mediante este proceso de degranulación mastocitaria, se liberan grandes cantidades de histamina, entre otras sustancias, induciendo vías inflamatorias”, dado el papel mediador de la histamina en la inflamación.

“Los tejidos inflamados vuelven a los nervios entéricos enormemente sensibles e hiperactivos, disregulando la producción de serotonina (lo cual afecta al estado de ánimo). La misma molécula cuando se encuentra en una concentración demasiado baja o demasiado alta, puede inducir el mismo síntoma clínico: calambres”.

Esto explica dos síntomas comunes en muchos pacientes con histaminosis alimentaria no alérgica; bien diarrea acompañada de espasmos (rayadas), o bien estreñimiento asociado también a este malestar. “Un estado continuado de estrés aumentará la prevalencia o la intensidad del espasmo intestinal por medio del eje cerebro-intestino. Es por ello, que es fundamental actuar a este nivel”.

Cómo te ayudamos desde la consulta 

En nuestra consulta atendemos estos casos con dietoterapia, es decir, planificamos la alimentación en distintos ejes: dieta de exclusión de alimentos liberadores de histamina (identificados tras analítica), elección de alimentos ricos en los nutrientes del sistema nervioso (triptófano, vitaminas del grupo B, magnesio, cromo…), y en casos específicos, será necesario el apoyo con nutrición ortomolecular, complementos específicamente diseñados en este caso, para la nutrición de las células nerviosas, las neuronas.

Y por supuesto, es fundamental que la persona afectada, reconozca aquellas circunstancias de su vida que le generan tanto estrés o ansiedad con el fin de reconducir la situación. En este escenario se trabaja con distintos recursos, ajustados a las circunstancias vitales, condición y disponibilidad de la persona: técnicas de respiración, técnicas de relajación y meditación, entre otros recursos para gestionar el estrés.

¿Por qué es aconsejable evitar el estrés si tenemos histaminosis?

El estrés, por sí mismo, produce un aumento de la producción de histamina en nuestro organismo, justo lo que tratamos de evitar.

Tener histaminosis no es fácil, ni agradable. Pero la gran noticia, es que podemos disfrutar de una vida plena si incorporamos una serie de hábitos en nuestro día a día. A través de nuestra alimentación y de la práctica de ejercicio habitualmente, lograremos crear el entorno perfecto para sentirnos bien. Vivir con estrés no es beneficios para nadie, pero tampoco lo es para las personas con histaminosis alimentaria no alérgica.

¿Qué podemos hacer para evitar el estrés?

Buscar la calma y el equilibrio debería de ser uno de nuestros objetivos diarios… hasta convertirlo en un hábito inherente a nosotros. Vivimos demasiado deprisa y perseguimos demasiados sueños que, en realidad, no nos hacen, ni nos harán, felices.

Por ello, parémonos a pensar qué deseamos en la vida y cómo queremos vivir, y hagamos lo posible, y lo imposible, para dejar fuera la presión excesiva a la que nosotros mismos nos sometemos. Busquemos las fórmulas que nos hacen sentir mejor a cada uno de nosotros. Tú, mejor que nadie, te conoces.

Si quieres saber más acerca de técnicas de relajación, échale un vistazo a este interesante artículo de nuestros amigos de Cocinando con histaminosis en el que detallan técnicas para relajarnos de la mano de la especialista en Psicología Clínica y de la Salud, Ana Regueiro. ¡Interesante!

Y, por supuesto, te animo a vivir una alimentación muy consciente, sabiendo en todo momento qué estás consumiendo y disfrutando de cada instante. Comer pausadamente, saboreando cada bocado y dándole la importancia que verdaderamente tiene, es esencial para vivir mejor… y alejar el estrés.

¡Adiós estrés!