Intolerancias alimentarias

Quizá pueda parecer esta una duda banal, pero no lo es: si creemos tener algún tipo de intolerancia alimentaria, como puede ser la histaminosis o Síndrome H.A.N.A., celiaquía o intolerancia a la lactosa o a la fructosa; o sospechamos que un alimento nos sienta mal, lo idóneo sería confirmar esta sospecha con un diagnóstico en firme antes de empezar a retirar los alimentos en cuestión. Si haces la prueba, y en dos semanas tras la retirada voluntaria del alimento notas algún cambio a mejor, entonces no cabe duda, es más que recomendable que te pongas en contacto con un especialista para detectar y confirmar las intolerancias.

En los últimos años, las diversas intolerancias alimentarias han cobrado fuerza y notoriedad y muchas personas han creído encontrar en ellas la respuesta a su malestar. Sin consultarlo con un profesional, a la brava y sin una base científica, deciden por su cuenta dejar de consumir productos con gluten, lactosa y demás.

Pero, ¿es esta una buena medida para el organismo?

Este es el punto de atención al que queríamos llegar. La respuesta firme es un rotundo “No”.

Al dejar de ingerir un alimento concreto por decisión propia, por ejemplo, los alimentos con gluten (panes, galletas, macarrones y demás), es posible que la persona encuentre discretas mejorías en un principio, pero no resuelve su problema de salud. Con el tiempo, se vuelven a manifestar los síntomas, lo cual genera frustración, desánimo y desconfianza.

Hay casos en los que el alimento inicial eliminado sí le produce intolerancia o histaminosis, pero puede que también tenga intolerancia a otros que no se han identificado, y estos son los responsables del empeoramiento posterior al continuar comiéndolos.

Sin un diagnóstico certero y una observación rigurosa, dejar de consumir un alimento en concreto al azar es como tratar de matar moscas a cañonazos.

Retirar un alimento no es una cuestión sin importancia y debe hacerse con una pauta médica y un seguimiento dietético que pueda ofrecer la garantía de que la medida tiene sentido y beneficia a nuestra salud. En la consulta debemos estar muy atentos a los nuevos hábitos alimentarios de la persona que atendemos, dado que si nos llega para un diagnóstico de intolerancias alimentarias con dietas manipuladas, esto nos puede inducir a imprecisiones diagnósticas.

Dejar de tomar lactosa

Si hay histaminosis a la leche, pasarse a la leche sin lactosa puede producir un efecto mejorable muy transitorio. En caso de histaminosis a la leche, el problema de salud (sea de mal digestivo u otro) no lo provoca el azúcar de la leche (lactosa) sino las proteínas de la leche. La mejoría inicial lo único que puede conseguir es despistar a la persona afectada y retrasar el diagnóstico certero de histaminosis a la leche. En consecuencia, los síntomas, aunque más atenuados inicialmente, van avanzando.

Dejar de comer gluten

No todos los alimentos sin gluten sirven a los afectados por histaminosis al trigo. Hay personas que tienen histaminosis al trigo y también a otros alimentos (puede ser por ejemplo, a la leche, o al huevo, a la soja, al maíz, o al arroz… o a varios de estos alimentos). Y gran parte de los productos sin gluten contienen alguno de los alimentos mencionados. Por lo que la persona hace un cambio alimentario, pero no el acertado para su condición.

Riesgo de déficits nutricionales

Además, las retiradas de alimentos injustificadas o imprecisas, pueden tener como consecuencia la posterior deficiencia de ciertos nutrientes (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes…) si no se acompañan de alternativas alimentarias o nutricionales. Hablamos de sustancias con propiedades que nos permiten crecer, tener vitalidad y cuidar nuestros órganos, por tanto, si observas molestias compatibles con una histaminosis, acude a un profesional que pueda ayudarte con seriedad y calidad.

Te lo decimos con claridad y rotundidad: no hagas probatinas arriesgadas con tu cuerpo que puedan tener serias consecuencias relacionadas con la salud.

En conclusión: la retirada de alimentos no es aconsejable realizarla sin parámetros objetivos que lo justifiquen y siempre con un modelo previsto de evolución.