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Irse de vacaciones, teniendo histaminosis, tiene su complicación.  No lo vamos a negar, pero sí vamos a ser más positivos: disfrutar de las vacaciones teniendo histaminosis, requiere esfuerzo, pero si ponemos intención y nos organizamos, es completamente posible. Completamente posible. Insisto.

Y es que no quiero quitar hierro al hecho de que la histaminosis es todavía un concepto extraño para muchos y falta concienciación. Pero ahí estamos todos nosotros para, poquito a poco, ir haciendo más conocida esta intolerancia y las medidas que debemos tomar para preservar nuestra salud.

 ¿Qué ocurre cuando una persona con histaminosis va a un restaurante?

Llega el momento de ver la carta y hacer el “escaner”: qué platos puede consumir, cuáles no y en cuáles tiene dudas.

Mi consejo es dirigirse al camarero y plantearle directamente la situación: “Tengo histaminosis, que es una intolerancia alimentaria por la cual debo evitar ciertos alimentos. Por ello, me gustaría preguntarle si hay oferta en el menú sin gluten… o sin leche… o sin huevo…”. Es esencial hacerle ver que estamos hablando de salud y que es importantísimo que la información que te ofrezca sea verdadera.

Este momento es crítico. En muchos restaurantes, falta personal y quienes allá trabajan lo hacen a un fuerte ritmo. Muchos, por puro desconocimiento y falta de empatía, te tratan como “al rarito de turno”. Y lo que es peor… muchas veces terminamos pensando que somos eso: “raros”.

En primer lugar, debemos interiorizar que no somos raros, ni tenemos manías. Quizá esto te suene extraño si tú lo tienes muy claro, pero hay muchas personas que cuando descubren que tienen histaminosis se sienten de este modo y llegan a evitar hoteles y restaurantes por no vivir este tipo de situaciones. Es una etapa que, afortunadamente, pasa en el instante en el que comprendemos que la histaminosis es una intolerancia y que tenemos derecho a que se nos respete en un local abierto al público.

 Tener ese derecho, eso sí, no implica que marees vivo al camarero. Como antes decíamos, suelen trabajar bajo estrés, así que trata de ofrecerle la información del modo más sucinto posible y sé concreto en las preguntas que desees hacerle. Si las intolerancias son a varios alimentos cotidianos, una posibilidad más viable es preguntar si tienen alguno de los alimentos seguros para ti y si, por favor, te lo pueden hacer de la manera más simple, en plancha aparte, por ejemplo.

 He aquí algunos consejos que brindamos en consulta…

y que te pueden ser útiles si te animas a comer fuera de casa:

  • Elegir del menú los platos más simples, los menos elaborados, sin salsas, guarniciones variadas, etc.
  • Solicitar que tanto salsas como los condimentos los sirvan aparte; además de preguntar si llevan ingredientes que no debes tomar.
  • Preguntar hasta lo más obvio. Por ejemplo, muchas ensaladas llevan incorporados bien tacos de queso, atún o jamón de york o salsa de soja o huevo cocido… y puede que no puedas comer alguno de estos ingredientes.
  • Evitar las cremas y los purés; por lo general, suelen llevar queso en porciones, natas o leche.
  • Los postres son nuestro handicap, por el momento. La mayoría de los postres elaborados llevan alimentos que suelen ser problemáticos para muchas personas: leche o lácteos, harinas, huevo, azúcar. Si eres muy ‘dulcero/a’, piensa en ello, y échate al bolso unas galletitas permitidas, un trocito de chocolate…, con el fin de que tú también tengas tu momentito dulce.
  • Lo más aconsejable es terminar el menú con una infusión digestiva o con alguna infusión sugerente de las tantas que cada vez se ofrecen en restaurantes. Te sorprenderás.

 

No olvides que es crucial que conozcas aquellos alimentos que debes evitar a toda costa y aquellos que tu organismo no acepta bien. Cada caso es diferente, así que tú debes conocerte a ti mismo a la perfección. En ello, podemos ayudarte desde la consulta. Además, en próximos posts te contaremos con qué alimentos debes tener especial cuidado y qué pautas debes seguir.

Y por cierto, me encantaría que nos contaras las experiencias que has vivido en restaurantes: buenas, malas y regulares, porque de todo aprendemos. De aperitivo, yo te cuento la mía en París, con consejos que pueden venirte fenomenal.

Mientras tanto,  disfruta de las vacaciones al máximo. ¡Un abrazo y a pasarlo bien!