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Histamina y verano son dos conceptos íntimamente relacionados. En verano existen más posibilidades de que los alimentos produzcan más histamina que en invierno y eso, es necesario saberlo. ¿El motivo? El calor: las altas temperaturas benefician la proliferación de diferentes microorganismos, algunos de los cuáles produce histamina como desecho metabólico. También el calor hace que la frescura de los alimentos se pierda antes, y en este proceso, la histamina es un marcador de eso precisamente, la falta de frescura.

Por todo ello, y vistas las fechas en las que nos encontramos, me gustaría compartir contigo los motivos por los que en verano hay que tener más cuidado, si cabe, con la histamina y consejos para evitar las intoxicaciones por histamina.

El verano y la histamina

Es cierto que en verano solemos tener un cuidado especial con los alimentos. Procuramos no dejarlos fuera del frigorífico más del tiempo necesario y sabemos por experiencia que no seguir esta norma provoca que la comida se ponga mala. Pero ¿por qué se estropea la comida en verano?

La proliferación de los microorganismos depende de la temperatura y su aumento es fruto de una sencilla regla de tres: cuanto más calor hace, mayor es el riesgo. Las temperaturas habituales en nuestro país durante el estío son perfectas para el sobrecrecimiento bacteriano, con lo cual, el mensaje es claro: debemos refrigerar el máximo tiempo los alimentos, ya que cuando conservamos un producto por debajo de 4-6ºC, se limita mucho la contaminación bacteriana y también, la formación de histamina.

La histamina se encuentra en los alimentos, siendo producto de la fermentación, maduración, putrefacción de los mismos, en particular de los que son fácilmente perecederos como los pescados y el marisco, por ejemplo. Cuando los alimentos están frescos están “casi libres de histamina”, pero conforme maduran y aumenta el tiempo de almacenamiento, se pueden convertir en verdaderos “contenedores” de histamina.

Por ello, las personas afectadas por HANA deben preparar las comidas con productos frescos, y consumirlos en el menor tiempo posible, guardarlos siempre en frigorífico durante máximo 2 días, o congelarlos.

Pero, ¿qué ocurre en verano? Que a todos, o a casi todos, nos gusta comer fuera, y, a veces, los alimentos pasan demasiado tiempo en nuestras mochilas o coches, lejos de un ambiente refrigerado. Tal y como se explica en el artículo Histamina y verano, atención a los bocadillos y a las pizzas, publicado en Consumer, es imprescindible que tengas un cuidado especial con la conservación de la alimentación y las medidas de higiene en estos meses de calor.

En este escrito está reflejado con detalle las propiedades y peligros de los pescados en conserva, el riesgo de las contaminaciones microbianas, los motivos por los que es vital cuidar las medidas de higiene personal, así como las características de estas intoxicaciones y sus síntomas.

El atún, el pescado en conserva, el marisco y la histamina

No es la primera vez que hablamos del atún. Recientemente, comentábamos la alarma social generada por una cadena de intoxicaciones por histamina derivadas del consumo del atún y te explicaba los motivos por los que, en ocasiones, algunos pescados como el atún generan más histamina y producen estas intoxicaciones, así como las medidas preventivas que todos debíamos tomar.
El exceso de histamina también estar presente en los mariscosde ahí que sea imprescindible tener garantía de frescura, para evitar una crisis de migraña u otras dolencias derivadas de la histaminosis.

Pero además de todo ello, el atún, las sardinas y el resto del pescado en conserva tiene otros riesgos asociados. El mayor riesgo de partida es el psicológico: al no ser un pescado fresco, caemos en el error de creer que apenas debemos de tener cuidado con él y eso no es así. No es pescado fresco, pero sí tiene posibilidades de que en él proliferen ciertos microorganismos, por lo cual también es preciso que extrememos la precaución una vez abierta la lata.

Y por supuesto, debemos tener un cuidado especial con el lavado de manos y otras acciones de higiene.

Consejos para evitar los riesgos del exceso de histamina:

– Cuando se abre una lata, el alimento se encuentra muy expuesto a contaminaciones microbianas. Por ello, la refrigeración es esencial.

– Siempre es preciso, pero en verano, aún más: el lavado de manos antes de cocinar y manipular los alimentos es imprescindible.

– Hacer lo posible para comer el producto de las conservas lo más rápido posible una vez abierta la lata.

– Si no va a ser así, ayudarse de films transparente para envolver los alimentos, o guardarlos en táper o frasco de cristal, y protegerlos así de agentes externos.

Usar una cámara portátil o cualquier otro elemento que nos permita conservar frescos los alimentos el mayor tiempo posible.

En resumen…

Disfruta del verano y sus alimentos todo lo que puedas, potencia la refrigeración y apuesta por las sardinas y el atún en lata como un alimento rico en omega 3 de carácter antiinflamatorio, proteínas de alta calidad, sales minerales y vitaminas; nutrientes beneficiosos para tu cuerpo, pero extrema las medidas preventivas. Con un poquito de cuidado, seguro, evitarás cualquier intoxicación por histamina.