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Descubrir que tenemos histaminosis alimentaria es una sorpresa… Lo he visto mil y una vez en mi consulta. Cuando comienzo a explicar qué es la histaminosis, qué cambios hay que realizar y qué tipo de alimentos debemos evitar en cada caso, la expresión de la cara de quien tengo delante va cambiando. Son los ojos los que, sin duda, más expresan: estupor, desconcierto… incredulidad incluso, aunque también en muchísimos casos, cierto sosiego y esperanza. Y es entonces cuando la misma pregunta, formulada de un modo u otro, aparece:

¿Pero cómo voy a poder hacerlo? ¿Y ahora qué como?

Son momentos difíciles en los que me vuelco en transmitir la verdad, que no es otra que se puede vivir, y sentirse muy feliz, teniendo histaminosis. Es cuestión de adaptarse a la nueva situación, buscar pequeños truquillos y disfrutar del volver a sentirse bien. En definitiva,  reconocer el diagnóstico como una oportunidad que te cambia la vida porque te permite recuperar la salud, la alegría.

Pero en un primer momento, en general son sólo pensamientos negativos los que invaden sus mentes. Y es normal… una noticia de este tipo implica una negación, en primer lugar, y cierta sensación de estar superado ante los cambios que hay que realizar.

Por ello, insisto en un mensaje de tranquilidad. Pasito a pasito, y con buena compañía, lograremos encontrarnos estupendamente. Para conseguirlo, te dejo algunas reflexiones que, quizá, puedan ayudarte.

  • Aunque cueste creerlo en un primer instante, es una buena noticia saber qué es lo que nos pasa, simple y llanamente porque nos permite ponernos manos a la obra. Sabiendo que tenemos ciertas intolerancias alimentarias, vamos a poder ayudar a nuestro organismo a photo-1451650645557-62193a7bed6adepurarse y evitarle el contacto con alimentos que le hacen daño. Y eso es salud…

 

  • Al principio, todo parece más difícil de lo que en realidad es. Sin embargo, muy pronto conseguimos darle la vuelta a la situación y encontrar fórmulas que nos permiten disfrutar de la comida y de la vida social.

 

  • Cuando comencemos a recuperar el bienestar, nuestra perspectiva cambiará radicalmente. Una vez que comprobamos que dejamos de sentir molestias, que ganamos vitalidad y energía, los pequeños esfuerzos que realizamos para alimentarnos cobrarán sentido y dejarán de costarnos tanto: veremos claramente su sentido.

 

  • No lo negaré… Al principio, deberemos esforzarnos en lograr que las personas que nos rodean, familia y amigos, entiendan qué es la histaminosis y cómo nos afectan. Esta etapa cuesta un poquito, pero una vez superada, todo rueda… Si los tenemos de nuestra parte y nos facilitan la vida cuando, por ejemplo, vamos a comer a sus casas, ¡todo cambia!

 

Así que, si te encuentras en estos primeros momentos en los que has descubierto que tienes histaminosis… ¡mucho ánimo!. Ten muy claro que lo que está por venir es realmente bueno y que pronto, muy pronto, lograrás adaptarte.

Además, desde este blog y desde la consulta, trataré de ayudarte para que el día a día sea lo más agradable posible.

Aquí encontrarás información práctica, sencilla y útil sobre cómo utilizar los alimentos, cuáles comprar, cómo cocinarlos y conservarlos, remedios para mejorar las digestiones, para depurar, recetas, y demás recomendaciones y explicaciones para facilitar un cambio alimentario que permita que puedas sentirte mejor.

Y por supuesto, si quieres contarnos tu experiencia, ¡adelante! Nos vendrá muy bien a todos. ¡Hasta la próxima!