colesterol

Este artículo es un acercamiento novedoso a un problema muy común: los datos negativos por demasiado positivo del colesterol.

Los cuidados dietéticos para el hígado
En cuestión alimentaria, además de los aspectos claves mencionados, habría que indagar y aclarar cuál es la causa de la disfunción hepática para corregir el enfoque alimentario y apoyar con fitoterapia o complementos dietéticos de la manera más eficaz. Eso sí, cabe incidir en que el uso de complementos dietéticos y de plantas siempre ha de estar respaldado por un profesional sanitario. Un consumo individual sin asesoramiento, ni en el tipo, ni en la dosis, ni en la duración y frecuencia recomendada, puede tener efectos indeseados para la salud.

1. Insuficiencia de secreción de la bilis, que se manifiesta con malas digestiones. Los jugos biliares actúan en el proceso digestivo ayudando a digerir bien las grasas. Además, se encargan de eliminar los desechos de la sangre (derivado de la desintoxicación y depuración hepática). Se puede sentir acidez, sensación de ardor en el esófago (porque los ácidos biliares ascienden y provocan dichas molestias, que se pueden confundir con molestias gástricas) o acidez de estómago.

En este caso, convendría aumentar el consumo de alimentos y plantas con efectos coleréticos (aumentan la producción de bilis) y colagogos (estimulan la expulsión de la bilis acumulada en la vesícula biliar). Al mismo tiempo, habría que limitar la ingesta de alimentos grasos, incluidos los frutos secos, pese a la buena calidad de sus lípidos. La alcachofa es la planta por excelencia para combatir las digestiones difíciles; tiene acción colerética y colagoga. A ella se suman la fumaria y el boldo. Está demostrado su efecto hepatoprotector. Una reciente revisión llevada a cabo por Cocharne señala que el uso de la alcachofa como complemento para reducir el colesterol es potencial, si bien, según los datos científicos disponibles, no es suficientemente convincente. Estos resultados protectores hepáticos, cardiovasculares e hipolipemiantes son, sin embargo, más contundentes en una revisión publicada el año pasado y realizada por investigadores italianos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pavía.

2. Trastornos en los procesos de detoxificación o depuración. El alimento ya digerido en el intestino se transforma en una mezcla de fluidos: el quilo, formado por bilis, jugo pancreático y lípidos emulsionados en el duodeno (primera porción de intestino delgado). El quilo llega al hígado a través de la vena porta, y allí es filtrado para nutrir al hígado y formar la sangre que después se envía al corazón. Esta sangre contiene los nutrientes de los alimentos, y también toxinas que pudiera haber en ellos, componentes de los medicamentos que se hayan ingerido y cualquier sustancia que sea capaz de pasar a la sangre desde el conducto digestivo. Antes de que esta sangre se reparta por el todo el organismo, debe “purificarse” en el hígado. Si los procesos de detoxificación hepática no funcionan de manera correcta, la sangre que fluye por el cuerpo será de mala calidad, lo que aumenta el riesgo de dislipemias, entre otros desórdenes.

En este caso estarán desaconsejados aquellos alimentos que requieran un mayor trabajo hepático: lácteos (en particular quesos grasos), proteína animal (huevos, carne roja, embutidos, pollo con piel…), exceso de sal y salazones, fritos, frutos secos… La toma elevada de medicamentos (antibióticos, ansiolíticos, antipsicóticos, anticonceptivos…) puede bloquear o dificultar las fases de depuración hepática. Entre las plantas más indicadas en estos casos está el rábano negro y la cúrcuma, plantas reconocidas por su alta capacidad de detoxificación hepática.

3. Sufrimiento hepático, asociado a toma elevada y mantenida de medicamentos, xenobióticos, infecciones virales, acumulación de tóxicos, etc. Algunos medicamentos (píldora anticonceptiva, paracetamol, alcohol) se convierten en tóxicos graves para el hígado si se eliminan mal sus desechos metabólicos.

Os invito a leer el artículo que escribí para Consumer en el que está incluido este mensaje que acabas de leer, que lleva por título: ¿Por qué cuesta tanto bajar el colesterol?

También puedes visitar este otro artículo, que encontrarás en la misma publicación on line, que recoge los 10 alimentos más eficaces para bajar el colesterol.