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El frío afecta a nuestro organismo y necesitamos cambiar nuestra alimentación en invierno. Conocer qué alimentos nos benefician en invierno es primordial para vivir con plenitud una estación que, de otra forma, puede hacerse dura.

¿Por qué es necesario cambiar nuestra alimentación en invierno?

En la época invernal, el organismo se muestra más frágil que en otros periodos. El frío tiene mucho que ver, pero también la resaca de los excesos del verano influyen en ello. Con este panorama, se multiplican enfriamientos, infecciones, mocos, catarros, problemas respiratorios y de las vías urinarias, además de gastroenteritis o enfriamiento de ‘tripas’.

¿Cómo combatirlo? Sin duda, con la alimentación, ya que es básica para reforzar nuestras defensas. Debemos volcarnos en hacer que nuestra alimentación sea más energética, calorífica y remineralizante que en las estaciones precedentes.

¿De qué modo ayudan los alimentos a nuestro organismo en invierno?

Existen alimentos que refuerzan las defensas, el sistema respiratorio, digestivo y los riñones, que son los sistemas que más sufren en invierno. Hay alimentos y condimentos capaces de provocar una acción bactericida, mucolítica, inmunoestimulante, antioxidante, digestiva, calorífica. Por ello, es esencial realizar una buena selección de alimentos durante los meses más fríos.

Además, debemos cuidar el modo en el que preparamos los alimentos, así como el calor local y el que proveen los alimentos, con el fin de activar las funciones de estos órganos.

¿Cuáles serían los alimentos imprescindibles que debemos añadir a nuestra dieta en invierno? Alimentos para el invierno

La cocina y los alimentos de invierno deben ocupar nuestra despensa y nuestra mesa el tiempo que dure el frío. En esta época del año, los alimentos de la huerta son más contundentes, permiten elaborar suculentas sopas, caldos, cremas y estofados.

– La llegada de las setas, los frutos rojos como las grosellas, las castañas y los frutos secos anuncia el inicio del invierno.

– Son también alimentos imprescindibles en los meses fríos, las legumbres (alubias de toda la vida, azukis, -son unas alubias oriundas de oriente de color granate- garbanzos, soja negra), calabazas y todo tipo de coles y verduras de hoja verde con contrapunto amargo (puerros, achicoria, escarola, cardo, endibia, alcachofas…), los cítricos, las uvas y la granada.

– Los cereales están en su punto óptimo de secado por lo que conviene darse la oportunidad de conocer nuevos cereales para cocinar recetas llenas de energía y vitalidad con arroz de grano corto, trigo sarraceno, mijo, avena en grano y en copos. Tomar cereales y legumbres con cocciones básicas, es una excelente opción en sustitución de la proteína animal.

– Sería interesante acostumbrarse a incluir a diario o a menudo una pequeña cantidad de algas y sopas calentadoras.

– Los condimentos son clave para potenciar el poder calorífico de los platos elaborados con los alimentos mencionados. Es momento de condimentar infusiones, sopas, cremas, estofados, arroces y guisos con especias y hierbas como canela, jengibre, tomillo, romero, nuez moscada…

– La sed se debe saciar con caldos de verduras de invierno y tés (kukicha, hojicha, té mú) o infusiones con un valor añadido (echinácea, hisopo, llantén, tomillo, romero, salvia…). Estas bebidas son calentadoras y tonificantes del riñón, respiratorio y sistema inmune, hidratan y ayudan a que la mucosidad fluya.

¿Qué tipo de cocción es recomendable en invierno?

El invierno es, sin duda, tiempo de cocciones más contundentes:

– Apetecen más los platos de cuchara, los estofados de legumbres, las sopas consistentes, los horneados y las preparaciones con frutos secos y cereales.

No es aconsejable hacer dietas hipocalóricas o depurativas a base de zumos y frutas, ya que nuestro organismo requiere más energía ahora que en verano.

– Es tiempo para cocciones más reposadas, cocinados más largos (estofados de legumbre o salteados largos de verduras a fuego lento), cocciones a presión, sopas de cereales y legumbres, tempuras, y con moderación, frituras y horneados.

– Conviene equilibrar las comidas con preparaciones más ligeras como vapor, hervido, prensado…

– Se aconseja usar en la cocina más condimento salado en forma de alimentos-medicamentos como pueden ser el miso, el umeboshi o el tamari (salsa de soja), y un poco más de aceite para hacer los platos saludables pero algo más energéticos.

¿Alimentos fríos o calientes para el invierno?

Por pura intuición, todos conocemos la respuesta a esta pregunta: en invierno, el cuerpo nos pide alimentos calientes. Y es que, sin lugar a dudas, el frío llama al calor. En invierno nos abrigamos más, llevamos más ropa encima, nos ponemos guantes en las manos y bufanda en el cuello… entonces, ¿por qué descuidamos este aspecto en la cocina?

La cocina de invierno debe ser también calentadora, reconfortante, sudorífica, estimulante de las defensas. Es por ello que convienen más los platos calientes o templados, y dejar de lado las ensaladas de diario y las frutas frescas. Es necesario hacer cambios en la alimentación en cada temporada, aunque no tienen que ser grandes cambios necesariamente.

Ahora en invierno, si apetece algo fresco, se puede optar por las ensaladas templadas, las ensaladas prensadas, las verduras escaldadas, y la fruta cocida, asada, en compota o a la plancha.

Consejos para cambiar la dieta en invierno de una forma sencilla…

– Dar un paseo por las huertas en invierno y observar cuáles son los alimentos propios y naturales de esta época del año como las verduras, hortalizas y frutas que crecen naturalmente.

– Recordar los platos de invierno típicos de nuestras abuelas (sopas de ajo; cremas con calabaza, zanahoria y puerro; legumbres estofadas y manzanas asadas o compotas) no faltaban en invierno.

– Ser conscientes de lo importante de respetar el valor de la naturaleza, y sobre todo, escuchar al cuerpo. Muchas personas por costumbre, por elección más saludable o por cuidar el cuerpo, toman en invierno ensaladas a diario o, entre horas, comen una fruta y luego se quedan con el cuerpo frío, destempladas, con sensación de estómago triste… Estos son alimentos muy saludables, pero de naturaleza fría que en invierno conviene consumirlos con moderación, a diferencia de otras épocas del año de más calor. Hemos de escuchar al cuerpo y atender las señales que nos manda.

Y ante todo, debemos de disfrutar de estos meses de frío para darle un giro a nuestra alimentación y aprovechar a comer los ricos platos de invierno.

Y muy pronto, te prometemos un nuevo artículo en el que te contaremos cuáles son los alimentos que te benefician en primavera. ¡Prometido queda!