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Pasar un cáncer es un trance duro. Durísimo. Por todo ello es esencial cuidar cada aspecto de nuestra vida que pueda contribuir a prevenir esta enfermedad y, si nos toca superar esta experiencia, hacer lo que esté en nuestras manos para combatirlo. En esa pelea, la alimentación es una pieza esencial.

Hay aspectos que quedan fuera del alcance de un paciente de cáncer: para bien o para mal, no son su responsabilidad. Sin embargo, sí que podemos cuidar nuestra alimentación, muy relevante tanto en la prevención del cáncer como en el abordaje de la enfermedad.

Esta semana, la asociación SARAY celebra su III Jornada Técnica bajo el título “Alimentación y Cáncer”. Tendrá lugar el 8 de junio en Civican de 9 a 13 horas y contará, entre otros profesionales, con la presencia de la Dra. Odile Fernández, referente en el tema y con varias publicaciones dedicadas a la nutrición en relación con el cáncer.

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Sé, por experiencia en mi consulta, la preocupación que se genera ante una situación de enfermedad cancerígena, por ello, soy consciente de que aquí, más que nunca, es vital un rigor total y pleno. Mi deseo con este artículo es ofrecer una guía fiel y de confianza para personas que padecen cáncer.

Los objetivos de la alimentación como parte del tratamiento del cáncer

Una buena alimentación contribuye a mejorar la salud. Por ello, resumo las metas que la nutrición conlleva para prevenir la aparición del cáncer y contribuir en el proceso de mejora de una persona con cáncer:

PRIMER OBJETIVO: Potenciar el sistema inmunológico. Por medio de la eliminación total de azúcares y productos que los contengan, carnes rojas, alimentos horneados, ahumados y salados, productos refinados, y lácteos. Y corrigiendo los déficits nutricionales que pudieran darse según resultados analíticos (vitamina D, hierro, folatos…).

SEGUNDO OBJETIVO: Crear un ambiente orgánico que dificulte el desarrollo de la enfermedad.

TERCER OBJETIVO: Limpiar el organismo de tóxicos y sustancias de desecho metabólico, y controlar los procesos inflamatorios.

Factores a tener en cuenta en la alimentación y el cáncer

La alimentación es parte integral del tratamiento ante la enfermedad, pero no exclusiva, ya que debemos tener en cuenta el modo de vida, de ser y sentir de la persona. Para darle el máximo valor terapéutico a la alimentación, esta se ha de sustentar sobre un estilo de vida saludable teniendo en cuenta los siguientes factores:

- VARIEDAD Y FRECUENCIA DE CONSUMO: Se recomienda hacer una alimentación muy NATURAL, evitando el consumo de alimentos envasados y con aditivos, muy VARIADA, no abusando de ningún alimento o tipo de alimento en concreto y RIGUROSA en la exclusión de aquellos alimentos que merman el sistema inmune.

Teniendo en cuenta estas tres recomendaciones, puedes combinar los alimentos que sí puedes consumir como desees, siempre que los vegetales ecológicos estén presentes en las comidas principales.

- ALIMENTOS DE CALIDAD GARANTIZADA: Elige todos los productos lo más naturales posibles, evitando cualquier tipo de alimento procesado, con aditivos, salados, ahumados… Se aconseja decantarse por alimentos de producción ecológica e integrales.

- ESTRÉS. Las circunstancias vitales estresantes afectan de manera importante a la progresión y evolución de la enfermedad. Es importante, dentro de la situación individual, desarrollar y adquirir herramientas para afrontar el estrés, con el fin de cambiar aquellas cuestiones que nos agobian. El estrés es inevitable, lo que conviene hacer es aprender a manejarlo y canalizarlo, de modo que fluya fuera de nuestro cuerpo y nuestra mente.

- EL EJERCICIO DIARIO ESTIMULA Y DESBLOQUEA LA ENERGÍA DEL ORGANISMO: elige aquel ejercicio o aquellos deportes con los que experimentes una mayor canalización de la energía y un mayor efecto sanador, vitalizante, revitalizador: Yoga; pilates; Do-in, automasajes para estimular la energía vital; Reiki; Chi-kung. Además de caminar, nadar, bailar…

- TOMAR EL SOL A DIARIO, CON PROTECCIÓN. Conviene tomar el sol unos veinte minutos cada día, preferentemente a primera y a última hora del día, pero siempre con fotoprotección adecuada y de calidad, y si es posible, siempre con un factor de protección 50. Una dieta rica en antioxidantes previene del daño de los radicales libres producidos por la exposición solar.

- REVISIONES A RAYA. Aconsejamos que las revisiones con su médico habitual las cumpla rigurosamente, para un correcto seguimiento de su patología y controles correspondientes.

Consejos nutricionales en el tratamiento del cáncer

En cuestión alimentaria, mi consejo es ser tremendamente disciplinado para reforzar al organismo y prepararse para ganar la batalla:

- Evitar alimentos DESVITALIZADOS O QUE DESVITALIZAN
Azúcar, fructosa, todo tipo de dulces y productos que los contengan (bollos, galletas, pasteles, gominolas, chocolate con leche o con azúcar, zumos industriales, refrescos como la coca-cola y similares, helados, caramelos…).

El azúcar y los productos que lo contengan son nefastos para las personas que están inmersas en un proceso de cáncer.

- También debemos tratar de erradicar de nuestra dieta:
Edulcorantes artificiales tipo sacarina, aspartame, etc.
Productos elaborados salados, ahumados, horneados, frituras industriales.
Carnes rojas, embutidos y carne procesada (embutidos, salchichas comerciales, fiambres, patés, etc.).
Alimentos refinados como arroz blanco, pan blanco, pasta blanca, harina refinada.
Leche y productos derivados.
Bebidas industriales: zumos, refrescos, batidos, bebidas de leche y zumo…
Café, descafeinado.
Vinagres fuertes, como el de vino, de Jerez, o de Módena.
Bebidas alcohólicas todas, incluidas las de baja graduación (vino, cerveza, sidra, cava).
Materias grasas: mantequilla, margarinas, nata, crema de leche. Los más perniciosos son los aceites vegetales parcialmente hidrogenados o grasas trans. Aceites vegetales refinados (girasol, soja, maíz).
Aditivos alimentarios.

- Consumo moderado, no diario, de los siguientes alimentos:
Hortalizas solanáceas: tomate, berenjena, patata, pimientos.

- Escoge alimentos de producción ecológica, lo más naturales posibles e integrales. Sus propiedades, como descubrirás en el artículo “El valor nutritivo de los alimentos orgánicos” son mucho mayores que las del resto.

- Evita la grasa: no te conviene.
Al respecto, podrás encontrar más información en este artículo que escribí para Consumer: “La grasa de la dieta y el cáncer de mama”. Debemos cuidarnos, ya que tanto la grasa como la obesidad son factores de mayor predisposición a la aparición de cáncer.

– Es fundamental plantear una pauta dietética con selección de alimentos y de bebidas con características alcalinizantes, antioxidante, revitalizantes, con mucha densidad nutritiva (minerales, vitaminas, antioxidantes, grasas omega 3…), refuerzo de las defensas y con efecto antiinflamatorio. Entre estos alimentos, destacamos los zumos de verdura y frutas antioxidantes, donde encontrarás una gran fuente de vitaminas y nutrientes… y un excelente sabor.
La Dra. Odile Fernández, en su libro Mis recetas anticáncer, una obra totalmente recomendada, hace una recopilación de los que reconoce ser “alimentos anticáncer”, con la que coincido totalmente: cebolla, ajo, crucíferas (brócoli, berza y familia), las algas, las setas (maitake, shitake, reishi…), tomate, cucurbitáceas (melón, sandía, pepino, calabaza y calabacín), granos integrales, legumbres, semillas (lino, sésamo) y germinados, aceite de oliva virgen extra, condimentos (cúrcuma, jengibre, hierbas aromáticas), y los probióticos naturales (kefir, yogur ecológico, chucrut, miso…), además del té verde, y algunas frutas (granada, manzana, frutos rojos, cítricos… cada uno con sus particulares propiedades), y el reconocido cacao puro. Y le dedica varias páginas a reconocer el factor preventivo de la leche materna.

Además, conviene evitar el alcohol y el tabaco en todas sus presentaciones.

Métodos de cocinado no adecuados

No es lo mismo preparar un alimento de un modo que de otro. Por ello, desaconsejo totalmente las siguientes técnicas de cocina: hornear a alta temperatura, frituras, barbacoas y parrilladas, microondas, ahumados, salazones, salmueras.

Los aquí reflejados son consejos generales que pueden sernos de utilidad a todas las personas, si bien es importante destacar que cada caso es diferente y también las pautas a seguir en función de cada clase de cáncer. Por ejemplo, en los casos de cáncer de colón, tal y como relataba en este artículo, es imprescindible hacer hincapié en realizar una dieta rica en fibra y pescado.

Por todo ello, mi principal consejo es que cuides siempre tu alimentación: desde ya.

Y si en estos momentos tienes cáncer, dedica unos minutos a pensar en la nutrición y en cómo puedes mejorarla. Infórmate, pide consejo profesional, mima lo que comes y cuídate: merecerá la pena. Te deseo lo mejor.