makeup

Me resultó llamativa la noticia de la que se hizo eco la Cadena Ser en la que hablaban sobre ‘Fotografía alimentaria’. Me dió que pensar, por una parte, en el excelente trabajo de fotógrafos, maquilladores y estilistas especializados en comida.

Por otra, me vino cierta melancolía al pensar que detrás de la fotografía de un alimento publicada en una revista, en un panel publicitario o en el propio envase que compramos cada día poco queda del alimento original. Estamos en la era en la que todo se edulcora, se adereza con aditivos potenciadores del sabor, se inventan colores nuevos ¿helados de color azul?, se busca alargar hasta lo imposible la vida útil de los alimentos mediante complejos métodos de conservación, cada vez más los alimentos se envasan, se empaquetan, se plastifican… Y el ‘photoshop’ no es cosa de modelos, artistas y famosos…, ¡también ha llegado a los alimentos!

Es tremendo el poder del ‘maquillaje’ (aquí) que se aplica a los alimentos para hacerlos más apetitosos, para resaltar su color natural, proporcionar un color más vistoso, hasta el punto de que como lectores y ‘potenciales consumidores’ podamos experimentar sin comer la gustosa sensación de ‘crujiente’ al ver la foto de las patatas fritas; sentir cómo el chocolate se nos ‘derrite’ en la boca y ver claramente que las hojas de lechuga y las rodajas de tomate del bocadillo vegetal están ‘fresquísimas y turgentes’.

La sorpresa viene al probar de verdad las patatas y comprobar que no ‘equivalen’ a las de la foto, cuando te sirven el bocata en el que no se aprecia la frescura ni la abundancia de los vegetales o al comprar la menestra de verduras y no encontrar ni las alcachofas ni los champiñones que han llamado tu atención en la imagen del envase.

Así pues, apreciemos el bien hacer de los especialistas del ‘maquillaje’ de los alimentos, pero seamos críticos; no nos creamos todo lo que nos trasmite la foto, la imagen.

¡Que aproveche!